sábado, 23 de julio de 2016

Desalinización del agua

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Alrededor del 71% de la superficie de La Tierra está ocupada por agua. Sin embargo, el 97% del agua se encuentra en los mares y océanos.

El agua de los mares y de los océanos tiene un importante contenido de Cloruro de Sodio, mejor conocido como sal, por lo que no es apta para el consumo de los seres humanos. Si bien el nivel de salinidad del agua varía según cada lugar y sus condiciones climáticas, la cantidad promedio de sal en el agua ronda el 35%, es decir, un total de 35 gr. de sal por cada litro de agua. Existen otros mares que en los que el nivel de sal se encuentra muy lejos del promedio. Un ejemplo de ello es el Báltico, que cuenta con tan sólo un 0,02% de sal, al contrario del Mar Muerto, cuyo porcentaje de sal alcanza el 250%.

A medida que el tiempo pasa, el agua potable (es decir, dulce) comienza a escasear, al punto que, en muchos países del mundo, comenzaron a aplicarse políticas destinadas a minimizar el consumo de agua para lograr optimizarla. De esta crisis del agua potable, surge la imperiosa necesidad de encontrar métodos que favorezcan la desalinización del agua de los mares y los océanos, de modo de convertirla en agua potable.

Durante los últimos años, muchos investigadores e ingenieros han desarrollado una serie de técnicas para alcanzar la desalinización del agua. Los métodos más reconocidos son:

La desalinización térmica
Este proceso separa la sal del agua a través de la evaporación y la posterior condensación de la misma.

La ósmosis inversa
Este método consiste en separar el agua de la sal a partir de realizar presión sobre el líquido. Dicha presión depende de la cantidad de sólidos que se encuentren en el agua y del nivel de desalinización que desee obtenerse. De todos los métodos formulados hasta ahora, la ósmosis inversa pareciera ser el más eficaz en cuanto al gasto energético que exige, pero se requiere hasta tres veces la cantidad de agua producida.

La destilación
La destilación es un proceso que consta de varias etapas diferentes. En cada etapa, el agua salada se evapora y se condensa en agua dulce, obteniéndose, además, una disminución de la presión y de la temperatura en cada etapa.

La congelación
Este método consiste en pulverizar el agua del mar en el interior de una cámara refrigerada. A partir de este proceso, se forman cristales, los cuales se separan y se lavan con agua dulce, obteniendo una mayor cantidad de ésta.

La electrodiálisis
Este método se trata de hacer pasar una corriente eléctrica a través de una solución iónica. Esa corriente transforma el agua salada en agua dulce.

La evaporación relámpago
En este proceso, el agua se introduce en gotas sobre una cámara de baja presión. Hecho eso, esas gotas se evaporan y se condensan. El proceso debe repetirse hasta haberse alcanzado el nivel de desalinización buscado.

Si bien la desalinización del agua de los mares y los océanos es cada vez más necesaria, debido a la rotunda escasez de agua potable en el planeta, esta conlleva una serie de riesgos, debido a que se interrumpe el ciclo natural de muchos organismos marinos, se introducen nuevos contaminantes en el ambiente y se genera una mayor dependencia de los combustibles fósiles.

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